ASAMBLEA TEMÁTICA SOBRE LA INDUSTRIA DEL TABACO: TRABAJO INFANTIL E INTERESES OCULTOS (21-julio-2013)

EXPLOTACIÓN INFANTIL

Actualmente más de 400 millones de niños de todo el mundo se encuentran bajo el yugo de la esclavitud infantil, de ellos, más de la mitad trabajan en condiciones lamentables que se podrían considerar inhumanas. El trabajo sustituye a esas actividades propias de la infancia, pero lo peor es que se les priva de una herramienta tan importante como la educación, motor de un país y herramienta indispensable para poder tener acceso a un trabajo digno en la edad adulta.

En todos los países en desarrollo en los que se cultiva el tabaco encontramos mano de obra infantil, con una edad de inicio a partir de los 3 años. Los expertos consideran que el cultivo del tabaco es una de las peores formas de trabajo infantil, lo que implica que los menores de 18 años no deberían realizar estas labores. Los niños se enfrentan a los riesgos particulares asociados con el manejo de las hojas de tabaco y la exposición a los pesticidas.

MALAWI

Malawi, que es el país con mayor número de niños/as trabajadores/as de África, explota a esta mano de obra de forma brutal. Hay 22.000 plantaciones de tabaco registradas en la región de Kasungu. Algun2s de l@s niñ@s afirman ayudar a sus padres trabajando hasta 12 horas diarias sin un salario mientras que otros niños reciben un salario medio de 0,18 euros por largas y duras jornadas laborales. Estos últimos son los más afortunados, pues otros niños, que fueron atraídos con promesas de buenos salarios, apenas reciben, al final de la temporada de la recogida, un jersey usado.

Malawi es uno de los cinco países productores de tabaco más grandes del mundo y más del 98 por ciento de la barata hoja del tabaco malauí es exportada a Estados Unidos y Europa. Más del 90 por ciento del tabaco de Malawi es comprado por dos compañías estadounidenses, Universal Corporation y Alliance One International, que lo revenden a las tabacaleras internacionales. Sus principales clientes son Philip Morris (Marlboro, L&M o Chesterfield) y British American Tobacco (Lucky Strike y Pall Mall). Las probabilidades de que los fumadores europeos y norteamericanos consuman tabaco malauí recogido por niños y niñas que son explotados laboralmente es muy elevada.

Aunque Malawi, tiene leyes que prohíben el trabajo de niños menores de 14 años, es evidente que no se cumplen ni se hacen cumplir. En los dos últimos años, solo 49 propietarios de plantaciones han sido llevados ante la justicia, pero la mayoría solo recibió una multa de 25 euros. Según el periódico The Guardian, la razón es que la economía de Malawi depende mucho del tabaco, que supone el 70 por ciento de los ingresos por exportaciones y existen muchas inconsistencias legales, así como falta de voluntad política.

El cultivo del tabaco es extraordinariamente lucrativo para la industria. Según informes de 2008, las cinco grandes compañías de tabaco (BAT, Philip Morris, China National Tobacco Company, Imperial Tobacco y Japan Tobacco) ganaron ese año 216.000 millones de euros. Estos beneficios son superiores al Producto Nacional Bruto (que mide lo que produce un país) de todos los países del mundo si descontamos a los 40 más ricos. Evidentemente, estas grandes compañías se benefician de la explotación infantil, de los míseros salarios que se pagan a los niños y niñas en países como Malawi o, simplemente, de los salarios no pagados. Según un investigador de la Universidad de California, el profesor Stanton Glantz, por este concepto, las tabacaleras obtienen 870 millones de euros de beneficios. Si los niños y niñas trabajadoras fueran reemplazados por adultos que cobraran el salario mínimo, los costes de producción en Malawi se incrementarían en siete millones de euros.

Por si todo esto fuera poco, los malauíes se benefician bien poco de su “oro verde”. Malawi sigue siendo uno de los países menos desarrollados del mundo, situado en el puesto 153 de los 169 países en el Índice de Desarrollo Humano de 2010. Alrededor del 40 por ciento de los 13,2 millones de malauíes vive por debajo del umbral de la pobreza, establecido en 1,25 dólares al día (unos 0,9 euros).

Malawi tiene el índice más alto de trabajo infantil de África Austral, con un 88,9% de niños de entre 3 y 14 años, trabajando en el sector agrícola. Además firmó numerosas convenciones contra el trabajo infantil que incumple de manera sistemática, incluidas la convención de la ONU de 1989 de los Derechos de los Niños y otras dos convenciones de la OIT, de 1973 sobre la edad mínima y la de 1999, que prohíbe el trabajo de menores. Lo que falta es voluntad política para “meter en vereda” a los poderosos y ricos propietarios de las plantaciones

PAKISTAN

En 2012 salió a la luz un video muestra a niños, algunos de ellos realmente pequeños, preparando hojas de tabaco para secarlas en la provincia de Jaiber Pastunjuá (Pakistán), tabaco destinado a abastecer a las multinacionales British American Tobacco (con marcas como Lucky Strike y Pall Mall) y a Philip Morris (Marlboro, L&M o Chesterfield). No son menores echando una mano a la familia, sino niños obligados a trabajar de manera constante para la industria del tabaco.

La provincia de Khyber Pakhtunkhwa es una de las principales regiones que abastecen a las mencionadas tabacaleras, en esta región el 50% del terreno se destina a la producción de tabaco. En ella la relación entre la esclavitud infantil y la industria del tabaco está consolidada a consecuencia de un desarrollo económico precario, pocas oportunidades laborales y una tasa de alfabetización del 36%, por lo que es fácil deducir que la esclavitud infantil no hará más que reducir esta tasa en un futuro.

El vídeo grabado muestra algo habitual en todas las localidades de la región, como el tabaco es una fuente importante de ingresos para el país, las autoridades y los medios de comunicación parecen ignorar el problema. Este es otro nuevo caso que muestra como las industrias de los países enriquecidos se aprovechan de los países más empobrecidos.

El gobierno del país cuenta con un organismo de control de la producción de tabaco, por lo que debería intervenir para evitar la explotación infantil, pero también es responsable de la Junta del Tabaco de Pakistán, responsable de promocionar el tabaco. Se acusa al gobierno de obligar a los agricultores a dedicar su labor al cultivo de tabaco, no permitiendo el desarrollo de otros cultivos. Es un callejón sin salida que desemboca en el cultivo para abastecer a una industria que ya cuenta con una pésima reputación, y en el uso de mano de obra muy barata y dócil, los niños.

En el caso de Pakistán l@s niñ@s están atrapados en un círculo vicioso. Con más de un 60% de analfabetismo en la región, un ínfimo desarrollo económico y pocas oportunidades de empleo, están obligados a trabajar en los vastos cultivos de tabaco y a absorber nicotina por su piel desde muy pequeños.

Sin embargo, el Gobierno de Pakistán mira para otro lado. Las autoridades consideran el tabaco una fuente de ingresos. Algunos agricultores pakistaníes, incluso, han denunciado ante los medios de comunicación que el Gobierno está conchabado con las tabaqueras.

KAZAKHSTAN

Human Rights Watch documentó en 2009 al menos 72 casos de niñ@s de tan solo 10 años de edad cosechando tabaco plantaciones tabacaleras en Kazajstán que abastecen a una fábrica propiedad de Phillip Morris. L@s niñ@s solían perder varios meses de escuela todos los años. Habitualmente sólo el cabeza de familia recibía un pago único después de cosechar el tabaco al final de una temporada de ocho o nueve meses.

En esta planta no solo contratan mano de obra infantil si no que los propietarios de fincas kazakos emplean a trabajadores migrantes como temporeros. A su vez, estos propietarios mantienen contratos y suministran hojas de tabaco a Philip Morris Kazajstán, filial de Philip Morris International, una de las empresas tabaqueras más grandes del mundo. Los inmigrantes son obligados a trabajos forzosos, a algunos empleados se les ha confiscado el pasaporte, no se les permitió firmar un contrato laboral, no se les paga lo debido y deben trabajar por largas jornadas.                       

 

ENFERMEDAD DEL TABACO VERDE

Se conocen bien varios riesgos laborales relacionados con el cultivo de tabaco, en particular la enfermedad del tabaco verde, la intoxicación por plaguicidas, los trastornos respiratorios y cutáneos, y los cánceres de la piel en ciertos lugares.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, la enfermedad del tabaco verde, la que se relaciona más específicamente con este cultivo, es el resultado de la absorción cutánea de nicotina, que empeora al manipular las hojas verdes; se puede prevenir mediante el uso de equipo de protección personal. Sin embargo, el uso de dicho equipo se ve limitado por el desconocimiento, la falta de recursos, el deseo de abaratar los costos de producción y las condiciones climáticas. Además, con frecuencia las mujeres y l@s niñ@s son los más expuestos a los riesgos de enfermedad, pues se los suele contratar debido a la índole intensiva de la cosecha, el tamaño reducido de las plantaciones y la delicadeza que exigen ciertas tareas.

La enfermedad del tabaco verde es común entre los recolectores de tabaco y en general entre aquellas personas que trabajan manipulando la planta de tabaco fresca, así como en aquellos que manipulaban la hoja ya curada. Los síntomas fueron observados por primera vez en los trabajadores de las plantaciones de tabaco en la Florida, EE.UU. a inicio de los años setenta. Más adelante se supo que dichos síntomas, también presentados por trabajadores tabacaleros de la India y Japón, eran provocados por la absorción de la nicotina a través de la piel. Debido a que se trata de un alcaloide soluble en agua, algunos científicos afirman que el envenenamiento ocurre principalmente cuando la ropa del trabajador absorbe la humedad de la planta mojada, ya sea por el rocío, la lluvia o la misma transpiración, permitiendo que ésta entre en contacto con la piel.

Muchos de los 80.000 niñ@s que trabajan en las plantaciones de tabaco de Malawi padecen esta enfermedad. Las personas afectadas por esta enfermedad frecuentemente comienzan presentando cefalea y náusea. A estos síntomas le siguen vómito, vértigo, debilidad, escalofríos y un aumento en la salivación y la transpiración. La persona se ve pálida y es común que reporte dolor abdominal y diarrea. En casos graves se reporta postración severa, dificultad para respirar y posibles fluctuaciones en la presión arterial y el ritmo cardíaco. Estos síntomas son muy parecidos a los que producen el agotamiento por calor y la sobre-exposición al organofosfato o al carbama (insecticidas utilizados en el cultivo del tabaco), de modo que el médico puede dar un diagnóstico equivocado si no se encuentra familiarizado con la enfermedad. Los síntomas se presentan en promedio 10 horas después de la absorción de la nicotina, lo que ayuda a descartar el agotamiento por calor. Sin embargo, se ha llegado a reportar nausea y debilidad asociados a dicha enfermedad aún después de 15 minutos del contacto de la piel con el alcaloide. La enfermedad suele tener una duración de entre uno y tres días cuando se recibe tratamiento, y no es común encontrar síntomas de envenenamiento severo por nicotina, como suelen ser las convulsiones, la disnea o el colapso vascular.

Puesto que la manipulación de las hojas del tabaco se lleva a cabo, generalmente, sin la protección adecuada, los trabajadores absorben cada día hasta 54 miligramos de nicotina disuelta a través de su piel, lo que equivale a la cantidad de 50 cigarrillos, según una investigación realizada por el profesor Robert McKnight, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Kentucky en Lexington.

INTERES OCULTOS

En España, los impuestos del tabaco son extraordinariamente elevados, al igual que en la mayor parte de los países desarrollados. Para hacernos una idea, España recaudó en 2010 9.842,3 millones de euros (9.842.300.000€) gracias al tabaco (en concepto de IVA y de impuestos especiales). Esa cifra es mayor que el presupuesto destinado a infraestructuras (estaciones, AVE, autopistas…) del Estado español en todo 2011, y es también el conjunto de lo presupuestado para los ministerios de Fomento, Industria y Sanidad.

En España nada menos que el 80% del precio que se paga en el estanco va directo a las arcas públicas. Es decir, por cada euro que das al estanquero:

–          0,08€ van al estanquero que te vende el tabaco

–          0,12€ van al fabricante que ha elaborado el tabaco. Después de pagar la mano de obra al agricultor que recordareis eran 0,25 dólares/hora

–          0,80€ van al Estado, en concepto de IVA (0,18€) e impuestos especiales (0,62€)

O lo que es lo mismo: si por un paquete pagas 4€, en realidad el paquete cuesta… ¡¡80 céntimos!!

Cuando se descubrió la relación entre el cáncer y el tabaco en EEUU, el Estado impuso una sanción a las tabaqueras por haber ocultado dicha información que, al parecer, ya conocían y sobre la que no informaron. El dinero de la sanción fue a parar a los Estados por el coste que les había supuesto tratar a los enfermos relacionados con el tabaco durante todo ese tiempo. Aquello fue el punto de partida de la lucha contra el tabaco, y también el comienzo de un jugoso negocio para las arcas públicas, que pudieron subir exageradamente los impuestos en base a ese supuesto coste extraordinario que implican los enfermos relacionados con el tabaco. Sin embargo, diversos estudios han negado que exista dicho coste, demostrando que la menor esperanza de vida del fumador implica un ahorro en pensiones y en tratamientos médicos mayor que el coste de los tratamientos de enfermedades relacionadas con el tabaco que esa persona pueda haber requerido. Pero el hueso es demasiado apetitoso, y los Gobiernos continúan aplicando al tabaco uno de los impuestos más altos, junto al de la gasolina, disparando los precios del tabaco.

Finalizamos con unos datos que aunque a simple vista no tienen nada que ver al final veréis su relación:

–          La partida que los Presupuestos Generales del Estado destinaron al Ministerio de Sanidad en 2012 fue de 3.974,62 millones

–          El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, presentó en el Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado para 2012 un presupuesto de 2.200,19 millones.

–          Si sumamos los presupuestos en sanidad y educación obtendríamos un total de 6.174.81 millones de euros.

En definitiva simplemente con la recaudación que obtiene el estado gracias al tabaco, es decir (9.842.300.000€) quedaría mas que de sobra cubierta la sanidad y la educación del país.

FUENTES DE INFORMACION:

  Cartel_Asamblea_DOMINGO_21 Julio2013 Modelo 2

Acerca de Asamblea Popular 15M Villa de Vallecas

Asamblea Popular de Villa de Vallecas perteneciente al Movimiento 15M
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