Comparto huerto

Santi Cuerda, coordinador de Huertos Compartidos.

Santi Cuerda, coordinador de Huertos Compartidos. Carlos Fresneda

CARLOS FRESNEDA

Actualizado: 14/06/2014 04:13 horas

Mercedes Saracho, bióloga y urbanita, se apuntó a la web de Huertos Compartidos con el azul de “hortelana”, a la busca del verde de “propietario”. Nunca había cultivado en la vida, pero pensó que había llegado el momento de probar. Tuvo que esperar un tiempo a que saliera un huerto cercano, “pues no era plan marcharse a cultivar a Guadalajara”. Al final encontró su “parcelita”, en la vera del Jarama y en la finca de la Asociación Tresbolillo en Rivas…

Al cabo de dos meses está ya degustando su primera cosecha de tomates, fresas y rábanos, y todas la semanas lleva los ramilletes de albahaca y tomillo a su taberna en Lavapiés (“Donde da la vuelta el viento”), y cuando llega el viernes sabe que se acerca el momento de coger la azada…

“Son 50 metros cuadrados de parcelita y para alquien que acaba de empezar ya es mucho trabajo”, confiesa Mercedes Saracho, que agradece a Paloma, Diego y Alexei (el trío de Tresbolillo) todo el apoyo técnico en su atareado estreno como agricultora. “Aunque lo más increíbles son las charlas que compartimos los diez urbanitas que nos hemos lanzado a la aventura: un jubilado, un diseñador gráfico, una bailarina… Somos muy distintos, pero a todos nos une un interés por lo ecológico y una necesidad de hacer algo con nuetras propias manos en estos tiempos difíciles. Hay algo muy poderoso y transformador en el acto de cultivar tus propia lechugas”.

La “revolución de la lechuga” que preconiza desde hace tiempo el valenciano Josep Tamarit se está propagando por todos los puntos de nuestra geografía. Según un estudio dirigido por Gregorio Ballesteros, del Grupo de Estudios y Alternativas GEA21 , el número de huertos urbanos en España se ha disparado en la última década y ha superado ya los 15.000, con una superficie de más de millón y medio de metros cuadrados.

Las iniciativas brotan por doquier, sobre todo en Andalucía, Cataluña y la Comunidad de Madrid: basta con echar un vistazo al mapa de Huertos Compartidos para comprobar donde crece lo bueno. Con la idea de fomentar la agricultura ecológica, y hacerla compatible con algo tan primordial como el trueque, nació precisamente este proyecto, auspiciado por la ONG Reforesta http://www.reforesta.es/, financiado colectivamente a través de Goteo y siguiendo la estela de Landshare en el Reino Unido (donde se dan la mano ya 73.000 hortelanos y propietarios).

Ismael Sánchez Castillo y Cynthia Ruiza Jiménez, en los huertos de...

Ismael Sánchez Castillo y Cynthia Ruiza Jiménez, en los huertos de de Mi Cosecha en la Rinconada (Sevilla) Carlos Fresneda

“Nacimos con la filosofía de tú cultivas, yo te dejo la tierra, con una vocación social y como una alternativa económica en tiempos de crisis”, recuerda el coordinador de Huertos Compartidos, Santi Cuerda. “La idea era así de simple: conectar a la gente que tiene un terreno con la gente que quiere cultivar, facilitando una cesión gratuita de las parcelas a cambio de compartir la cosecha”.

“Hay una realidad muy triste en España y de la que se habla muy poco: el abandono de las tierras de cultivo, más de 136.000 hectáreas en el año 2011”, recuerda Santi. “Y hay al mismo tiempo una inquietud creciente y una necesidad de cultivar en las ciudades para el autoconsumo”.

Con más de 3.200 usuarios en toda España, 219 propietarios que han cedido terrenos y 673 agricultores que se han lanzado a cultivarlos, Huertos Compartidos está ensanchando ahora su horizonte para convertirse el algo así como “la red social de los amantes de los huertos ecológicos”.

“Hemos ampliado las fórmulas para evitar cuellos de botella como el que teníamos: con mucha gente demandando terrenos en la ciuda y poca oferta en las zonas periurbanas hasta donde se pueden desplazar”, reconoce Santi Cuerda. Así nació la idea de los huertos compartidos “tutelados”, en fincas de poco más de 2.000 metros cuadrados en suelo perirurbano que puedan compartir entre una veintena de hortelanos.

La asociación impulsa también ahora los huertos compartidos de “autoempleo”, en régimen de arrendamiento rústico, para la gente que quiere incluso buscar una salida laboral en un sector en auge como el ecológico… “Hay toda una generación de gente joven que se está enganchando y a quienes un terreno de 50 metros les sabe a poco. Para muchos de ellos, la posibilidad de cultivar para un grupo de consumo empieza a ser una salida real, y el problema muchas veces es la falta de tierras”.

Huerto y revolución

Durante el rodaje de Huertos Compartidos saltó también a la vista el choque entre la ilusión con la que los urbanitas se lanzan al huerto de ocio y la frustración por la falta de conocimientos básicos. “Durante las últimas décadas ha existido una profunda desconexión con la tierra”, apunta Santi Cuerda. “Es ahora cuando la gente está volviendo, y por fortuna aún tenemos a mano a los mayores que han conservado esos conocimientos y que vuelven a sentirse útiles si pueden compartirlos”.

La curiosidad popular no tiene límites, como lo demuesta el éxito de los libros y talleres de Mariano Bueno o los vídeos de La Huertina de Toni. Huertos Compartidos quiere poner en macha una academia básica “on line” y hacer todo lo posible por impulsar la agricultura ecológica “hasta que haya un cambio de modelo productivo”.

Para ponerle sabor y color a todo lo que nos cuenta, Santi Cuerda nos lleva directamente a los huertos de Mi Cosecha en La Rinconada, en la periferia norte de de Sevilla. Mi Cosecha se incorporó la red de Huertos Compartidos a través de la Cesta Solidaria, con cinco microparcela cedidas de manera gratuita a vecinos de La Rinconada (con el compromiso de ceder la mitad de la cosecha a uana ONG, a un banco de alimentos o a un comedor social).

En Mi Cosecha, los hortelanos urbanos pagan al mes 30 euros mensuales que sirven para costear los gastos de riego y mantenimiento, más los aperos, los semilleros, los compostadores y las zonas comunes (con aparcamiento para bicicletas). “La única condición que ponemos es el cultivo ecológico”, precisa sobre la marcha Ismael Sánchez Castillo, al frente de la asociación. “Por lo demás, la gente puede cultivar en superficie, en bancales, en camas… Tenemos una tierra muy buena, con un PH neutro, aunque un poco arcillosa. Estamos en la vega del Guadalquivir, con lo que tenemos bastante solucionado el tema del agua. Y allí a lo lejos, y en semilibertad, ves a las 28 integrantes del proyecto gallina feliz: los huevos también los compatimos”.

Poco a poco, gota a gota, Huertos Compatidos se está convirtiendo en la red donde confluyen decenas de iniciativas como éstas en ese espacio fértil y hasta ahora inutilizado o perdido que rodea nuestras ciudades y en donde resuena el eco de las palabras de Vandana Shiva: “¡Lo más revolucionario es un huerto!” (y más aún si es compartido).

FUENTE: EL MUNDO

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Acerca de Asamblea Popular 15M Villa de Vallecas

Asamblea Popular de Villa de Vallecas perteneciente al Movimiento 15M
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