EL PUNTO CIEGO DE LA GENERACIÓN DEL 27

Un libro reivindica el papel de las vanguardistas españolas, «invisibles» para crítica y público hasta ahora

La escritora María Zambrano, con su perro, en el exilio cubano.
La escritora María Zambrano, con su perro, en el exilio cubano. / Archivo
Pablo Rodríguez
PABLO RODRÍGUEZGranadaSábado, 1 julio 2017, 02:15

Inteligentes, reflexivas, valientes, comprometidas y olvidadas. Ellas, las creadoras de la generación del 27, son el punto ciego de un grupo poético que protagonizó los mejores momentos de la historia literaria del siglo XX en España y que sigue incompleto a los ojos de la crítica y el público. Lo advierte Jairo García Jaramillo, investigador granadino que acaba de publicar ‘Memoria contra el olvido. Las escritoras de la generación del 27’, un libro editado por Atrapasueños en el que reivindica el papel de las vanguardistas españolas.

Conocidas como las ‘sinsombrero’, la aportación de autoras como Concha Méndez, María Teresa León, María Zambrano, Ernestina de Champourcin o Josefina de la Torre es vital en la evolución del grupo poético del 27. Así lo asegura García Jaramillo, que lleva años dedicado a la recuperación de la obra de estas creadoras porque «sin ellas es imposible explicar de manera rigurosa la historia de la generación».

El granadino, que ya dio un primer paso hace unos años con la publicación de ‘La mitad ignorada’, avanza ahora en la indagación de las razones por las que son todavía invisibles para los planes educativos, para el mundo editorial, para la crítica, para la historia literaria y para el público. «Creo que hay dos importantes razones para la desmemoria: por un lado, el sistema patriarcal en el que vivieron y seguimos viviendo, y por otro, el desinterés por rescatarlas del Franquismo y la Transición», apunta el investigador.

Las autoras tuvieron que vencer bastantes resistencias para llegar al mundo de la escritura y el pensamiento. Por ejemplo, en su educación. Salvo María Zambrano, ninguna de ellas pudo acceder a la universidad, por entonces un territorio prácticamente exclusivo para los hombres. «Fueron autodidactas, en el caso de Ernestina de Champourcin por imposición paterna, porque la educación superior para las mujeres estaba apenas empezando», recuerda García Jaramillo.

Así las escritoras tuvieron que hacer frente al problema de la creación literaria en un mundo de hombres, donde eran consideradas como un extraño fenómeno y, en la mayoría de los casos, de menor categoría. Tampoco ayudó el paso atrás de creadoras como María Teresa León, autora de enorme talento cuya obra quedó supeditada a la de su marido, Rafael Alberti. En sus memorias llegó a afirmar que se anuló voluntariamente para favorecer al poeta gaditano. «Ella dijo que era la estela del cometa y asumió ese papel -señala García Jaramillo-. Eso nos explica muchas cosas, una dominación masculina que es simbólica en este caso y que está la raíz del silenciamiento y la invisibilidad que ha sufrido como escritora».

Pese a todo, su papel es equivalente al de los creadores masculinos. Ya en 1928, Ernestina de Champourcin había sorprendido a sus compañeros con ‘Ahora’, un poemario denso, escrito en la línea vanguardista dominante en la época y que le abrió, años después, las puertas de la célebre antología de poesía española de Gerardo Diego.

También fue incluida en el volumen Josefina de la Torre. Creadora de amplio rango -fue cantante y actriz además de escritora-, la canaria fue autora de ‘Poemas de la isla’, libro que recibió los elogios de Juan Ramón Jiménez. El onubense, padre adoptivo de la generación, llegó incluso a acuñar el término ‘muchacha-isla’ para ella por los ecos insulares de su obra, única entre los autores coetáneos.

1. María Teresa León recita un poema. / 2. Concha Méndez. / 3. Josefina de la Torre. / Archivo

El caso de Concha Méndez revela el papel central que jugaron estas autoras en las relaciones del grupo y la difusión de sus obras. Las manos de Méndez, así como las de su marido, el malagueño Manuel Altolaguirre, están detrás de algunas de las publicaciones más relevantes de la época. Ambos crearon la imprenta La Verónica, por la que pasaron revistas como ‘Ahora’, en la que publicaron Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas o Miguel de Unamuno; o ‘Caballo verde para la poesía’, colección dirigida por Pablo Neruda en la que participaron Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Leopoldo Panero o Miguel Hernández, entre otros.

Méndez fue además autora de ‘Canciones de mar y tierra’ (1930) y ‘Niño y sombras’ (1936), libros que reflejan la singular mirada de la autora y una capacidad única de expresión que hoy en día sigue saludablemente vigente.

Ficha

Título: Memoria contra el olvido. Las escritoras de la generación del 27.

Autor: Jairo García Jaramillo.

Editorial: Atrapasueños. Precios: 12 euros.

Compromiso republicano

También Rosa Chacel o María Zambrano intervinieron en revistas y episodios hasta ahora solo relacionados a los varones del 27. Chacel tuvo una amplia actividad en revistas como ‘Revista de Occidente’ o ‘La Gaceta Literaria’, de gran influencia en la época y por las que pasaron la mayor parte de los escritores del grupo. Por su parte, la filósofa malagueña fue profesora de la Residencia de Señoritas, centro paralelo a la Residencia de Estudiantes, y formó parte de las Misiones Pedagógicas que estableció la República y en la que también intervinieron Maruja Mallo o Luis Cernuda.

Además Chacel y Zambrano formaron parte de los autores que participaron, ya comenzada la Guerra Civil, en el mítico II Congreso de Escritores Antifascistas. La histórica cita, de la que este año se conmemora el 80 aniversario, reunió a algunas de las figuras más relevantes de la época -Pablo Neruda, César Vallejo, Elena Garro, Margarita Nelken, Octavio Paz, Alejo Carpentier, Vicente Huidobro, Tristan Tzara o W. H. Auden, entre otros- en Valencia para apoyar al bando republicano.

Precisamente esa clave, su colaboración con las autoridades republicanas y su compromiso con la democracia, está también en la raíz de su invisibilidad hasta hoy. «Ellas son evidentemente fruto de la República, están con la República y la democracia hasta el final -señala el investigador granadino-. Esto las llevó en la mayoría de los casos al exilio, como María Zambrano, María Teresa León, Rosa Chacel o Concha Méndez; o a un exilio interior, como ocurre con Carmen Conde o Josefina de la Torre, en una España que nunca olvidó su pasado republicano».

El exilio y el posterior regreso tras la dictadura no fue fácil para las autoras, que tuvieron que hacer frente a más dificultades. «Acabaron solas, fue un destino común de estas viajeras del siglo que vivieron la democracia, la guerra, el exilio y el regreso a una España que no era la suya», explica García Jaramillo.

Recomendaciones

Poesía

Ernestina de Champourcin: ‘Ahora’ (1928) es uno de los grandes poemarios de su época.

Concha Méndez: ‘Canciones de mar y tierra’ (1930) es uno de los grandes poemarios de su época.

Josefina de la Torre: ‘Poemas de la isla’ (1930) le valió a la autora entrar en la mítica antología de Gerardo Diego.

Carmen Conde: ‘Júbilos’ (1934) fue elogiado por autoras como Gabriela Mistral .

Prosa

Rosa Chacel: ‘Estación. Ida y vuelta’ (1930) fue el deslumbrante arranque de una gran escritora.

Luisa Carnés: ‘Tea Rooms’ (1934) se ha convertido en los últimos años en un fenómeno editorial en España.

María Teresa León: ‘Cuentos de la España actual’ (1935) permite descubrir a una gran creadora.

Ensayo

María Zambrano: ‘Los intelectuales ante el drama de España’ (1937).

Recuperación

La recuperación apenas ha alcanzado a las escritoras del 27. Solo la obra de María Zambrano fue reconocida de manera unánime en vida de la autora con la concesión del Premio Príncipe de Asturias (1981) y el Cervantes (1988). El resto han seguido siendo «la mitad ignorada, el punto ciego del 27, olvidadas en los planes de estudio, para la crítica y para el público».

«Ellas no deben ser comparadas con los varones porque no son la vara de medir»

Para Jairo García Jaramillo, que presenta el libro esta tarde (20 horas) en la Biblioteca de Andalucía con la compañía de la poeta Ana Moreno, el cantaor Juan Pinilla y el editor Joaquín Recio, el talento de estas escritoras es evidente y debería ser reconocido. «Ellas no deben compararse con los varones, porque es indiscutible que tienen la talla intelectual, el talento literario suficiente y porque además ellos no deben ser la vara de medir en ningún caso».

En la educación está la solución, que considera a las ‘sinsombrero’ un referente necesario para los jóvenes. «Muchos de los males sociales sí podrían transformarse desde la escuela, buscando referentes femeninos a chicos y chicas, porque es necesario para no perpetuar el machismo y para tener una enseñanza mas rigurosa con lo que de verdad ocurrió».

FUENTE: EL IDEAL

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Asamblea Popular de Villa de Vallecas perteneciente al Movimiento 15M
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